Hogaza de Pan Candeal


Nada complementa y enriquece tanto una buena mesa como un pan elaborado a la antigua usanza. En los tiempos que corren es algo difícil de encontrar, sobre todo en las grandes ciudades, donde el pan precocido ha ganado la partida. Sin embargo, también se consiguen buenos panes, hechos a mano con harinas especiales, en boutiques de panadería que los venden como productos gourmet. A veces merece la pena pagar un poco más; si damos con un lugar donde prima la calidad, será una suerte que no deberíamos dejar pasar.

Algunos panes típicos sevillanos ilustran mis entradas, como la hogaza de pan de trigo que acompañaba a mi Pechuga de pavo en salsa de Pedro Ximénez. Otro de los tradicionales que más me gustan es el pan picao, que ya os mostré en mi Tortilla andaluza. Es ideal para picotear, ya que tiene la proporción perfecta entre una miga tierna y una corteza súper crujiente; con queso o embutidos está de lujo. También está el chulo o albarda, perfecto a cualquier hora del día, o el imprescindible en cualquier casa sevillana: el bollo, que está bueno con todo. Queda ideal para acompañar legumbres (como se puede ver en mis Judías blancas con tagarninas y su compango) o tostado con aceite de oliva virgen extra y un buen jamón. O frito en Rebanás: espolvoreadas con azúcar y canela están para subir al cielo; y si se mojan en café con leche o en un chocolate caliente, son un desayuno fabuloso.

El pan alimento imprescindible en toda mesa que se precie, y no solo cuando deseemos rebañar un buen plato. También lo es en la elaboración de multitud de recetas tradicionales de la cocina española como las Migas, las Sopas de Tomate o la Sopa de Ajo a la Andaluza. Por supuesto, no hay que suprimirlo en los Gazpachos y Salmorejos andaluces; ¿qué sería de ellos si prescindiéramos de un pan de calidad? En el recetario de DBM podemos dar cuenta de una bien nutrida selección personal, como en mi Sopeao, una sopa fría de las antiguas que, entre sus ingredientes, cuenta con pan en abundancia. 


Sobre el tema del pan podría extenderme tanto como para escribir un libro, pero no es mi intención. Dado que el asunto se escapa a mis conocimientos y poco sé más allá de comerlo y disfrutarlo, os preguntaréis qué hago entonces escribiendo sobre esto si no presumo tener dotes panaderas. Pues sencillamente que este es mi sitio y me apetece compartir mi modo de hacerlo en casa. No es la primera vez que hago pan; hace tiempo ya amasaba alguno que otro. Sin embargo, fueron pasando los años con sus inoportunos imprevistos y, sin saber muy bien por qué, al no poder abarcar todo lo que deseaba, terminé abandonándolo.

Concretamente, los panes que hoy os traigo están todos elaborados del mismo modo, solo que en distintos días. Por eso he querido enseñaros las diferentes imágenes: para que veáis que es una receta fiable y de las que todo el mundo, incluidos los no iniciados, puede probar a hacer. Siguiendo las indicaciones que explico en la elaboración, siempre sale bien.

Y ya que estamos hablando de las cosas que me gustan, quiero matizar que tenía anotada esta receta en mi PDA desde ni me acuerdo cuándo. Hoy, con alguna modificación para actualizarla, la he transcrito tal como la seguí para estos panes. De paso, pido disculpas a quien me lea y tenga experiencia en la materia si ve que quizás no sigo el método más ortodoxo de elaborar pan. No tengo intención de volver a publicar otras recetas de pan; con esta me basta para que, quien busque una referencia en mi recetario, aquí la encuentre. Mi limitada experiencia queda avalada por la garantía de haberlo elaborado con buenos resultados en multitud de ocasiones, por lo que animo a prepararlo a quien desee probarlo tal como yo lo hago.
Comenzamos.


INGREDIENTES
  • 500 g de harina candeal, panificable o de media fuerza
  • 300 g de agua
  • 10 g (1 c/c) de sal
  • 10 g de levadura fresca de panadero (o 3,3 g de levadura seca)


ELABORACIÓN
  1. Mezclar los ingredientes secos: En un bol grande, mezclar la harina, la sal y la levadura (desmenuzada si es fresca).
  2. Integrar el agua: Verter el agua poco a poco, mezclando con una espátula de madera, hasta que se integre y comience a tomar forma. Añadir un poco más de agua (unos 20 ml) solo si fuera necesario.
  3. Primer amasado: Amasar a mano (o con amasadora para facilitar la tarea) durante 10/15 minutos, hasta que la masa adquiera un tacto suave y elástico.
  4. Primera fermentación: Cubrir con un paño limpio y húmedo, y reposar en un lugar cálido, lejos de corrientes de aire, durante al menos una hora.
  5. Desgasificar: Una vez que la masa haya reposado y aumentado de tamaño, amasar de nuevo durante un máximo de 5 minutos para eliminar el aire acumulado.
  6. Fermentación en frío: Introducir de nuevo la masa en el bol, tapar con film transparente y guardar en el frigorífico durante 24 horas para una segunda fermentación. (En este proceso de fermentación lenta en frío, la masa adquirirá una textura suave y un sabor más pronunciado, lo que la hará más digestible).
  7. Atemperar: Transcurrido el reposo de 24 horas, sacar la masa del frigorífico y dejar atemperar unos 20 minutos.
  8. Formado y último reposo: Volcar la masa sobre la mesa de trabajo y dar la forma deseada (hogaza, barra, panecillos, etc.). Colocar el pan en un molde, dentro del bol o directamente en papel sulfurizado, y dejar reposar entre 30 y 45 minutos.
  9. Greñado: Realizar el corte o greñado deseado en la superficie del pan con una cuchilla bien afilada. Esto ayudará a que se expanda durante el horneado y expulse los gases, al tiempo que formará su dibujo característico (cruz, líneas, surcos).
  10. Precalentar: Precalentar el horno 250 ºC durante un mínimo de 15 minutos con la bandeja en su interior.
  11. Horneado: Introducir el pan en el horno traspasándolo a la bandeja caliente. Hornear durante 40 o 45 minutos, o hasta que adquiera color dorado o ligeramente tostado. Estará listo cuando, al golpear la base del pan con los nudillos, suene a hueco.
  12. Enfriar: Sacar del horno y dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de consumir al gusto.
















Comentarios

  1. Buenos días, Concha: ¡Menuda sorpresa me has dado! Y qué rico y bonito pan te ha salido. Leyendo tu receta dan ganas de ponerse con las manos en la masa, jajaja. Pero eso no va a suceder porque, como le digo a Marisa, soy una perfecta negada para las masas.
    Hoy tu pan me vendría estupendamente, pues tengo invitados a comer, pero me tendré que conformar con ir a la panadería que, sin ser mala, no es para tirar cohetes.
    Besos y feliz domingo.

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    1. Buenos días, Gloria.
      Yo te animaría a probar alguna vez a hacer pan en casa, no digo yo que sea una cosa para tomarla por costumbre, imposible si tienes otras mil que hacer, pero es gratificante, además va genial como terapia contra el aburrimiento, cuando te sientes sin ganas de salir de casa, ni siquiera para comprar el pan, jajaja…
      Besos y disfruta de este domingo con invitados a comer, seguro que no faltan buenos platos en tu mesa.

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  2. Hola Concha!. Pues con este método tus panes tienen una buenísima pinta, comerlos me puedo imaginar.
    Me ha llamado la atención lo de calentar la bandeja, tenía una amiga muy panadera ella y lo hacia siempre y ves se me había olvidado y no lo he hecho nunca a pesar de ir experimentando con panes diversos, lo pondré en practica, ya te diré, gracias por recordármelo sin pretenderlo.
    Yo si que he decidido hacer pan cada semana desde hace tiempo, porque aún yendo a al que creía la mejor panadería últimamente no se como se atreven algunos a llamarlo pan, con la cosa en mi caso que el pan que amaso a mi marido que es diabético no le da picos de azúcar, cuando empecé yo ha hacerlo en serio en casa descubrí que el pan participaba y mucho de comer uno a otro. Voy aprendiendo pan a pan sin considerarme ninguna experta en ello, me llevo tu receta porque eso de amasarlo hacer un levado y luego al frigo no lo he hecho nunca, lo probaré.
    Que tengas una buena semana.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Buenos días, Concha.
      No sabría decirte porque indico poner el pan sobre la bandeja caliente, así lo he hecho siempre, probablemente porque así lo indicaba de donde sacara la receta, que y te digo que ni me acuerdo.
      Lo de reposar en el frigorífico, me lo enseñó mi hermano, no sé tampoco donde lo vio, pero además de ser muy práctico, porque puedes hacerlo con antelación, la masa queda como más tierna y sube mejor al hornearse.En fin, tampoco quiero yo dar lecciones, porque no tengo ninguna base.
      Besos y feliz día de domingo.

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  3. Buenos días. Otra faceta nueva que nos enseñas, mira que eres apañada en cuanto te metes en la cocina. Yo ni siquiera lo he intentado, para mi elaborar un buen pan por sencillo que sea me parecen palabras mayores, más aún después de ver los que algunas amigas blogueras consiguen, perfectos y variados. Además, considero que se requiere cierta formación y práctica y no me ha dado por ahí. Pero cuando los veo reconozco que se me van los ojos pues sé lo ricos que están. Es lo que me ha pasado con el tuyo, me lo comería entero, acompañado o solo, empiezo a pegarle pellizcos y sin darme cuenta acabo con él. Ahora lo tomo sin gluten, aunque como no soy celíaca me permito alguna licencia, ten por seguro que a este le quitaría un buen cacho.
    Un abrazo.

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    1. Buenos días, Lola.
      Tampoco vayas a creer que todo lo hago bien, no, pero lo intento, ¡ja, ja, ja...!
      Soy intrépida por naturaleza, y aunque tengo claro donde están mis límites, me atrevo con aquello que creo puedo conseguir buenos resultados.
      Hacer pan me gusta, pero sé que no voy a ir más allá de este tipo de panes sencillos, porque si me preguntas por pasos más propios, hacer masa madre, etc., solo entiendo hasta la tercera palabra, luego me pierdo, jajajaja...
      Por aquí el otoño enseña la patita tímidamente. Besos y feliz día de domingo.

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  4. Que sería de la vida sin PAN!!!
    Y este tuyo tiene que estar de fábula para saborearlo en múltiples ocasiones y con diferentes ingredientes.
    FELICIDADES GUAPA ^:^

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    1. Así fue, Fely. Estaba riquísimo, y olía a pan de los de antes.
      Besos.

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  5. Buenas noches Concha, qué bien que te ha quedado el pan, no hay nada como un buen pan casero. Además se disfruta mucho durante todo el proceso, y todavía más cuando le gustas el resultado. El pan Candeal es estupendo, queda con una miga perfecta para acompañar un montón de platos. O simplemente con un buen aceite de oliva virgen extra. Me llevo mi trocito virtual. Besos.

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    1. Gracias, Silvia. Con tu experiencia en panes, seguro que para ti esta receta es pan comido, jajaja…
      Besos.

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  6. Hola corazón. Aquí estoy preparada para la temporada y con aires nenovados. El pan casero es un auténtico lujo para el paladar y aunque el gluten me sienta bastante mal me tomaría un pedazo (aún sabiendo lo que me espera después) con unas lonchas de ese lomo tan exquisito....😋
    Me encanta el holor que deja el pan en la cocina, sin duda se te da de maravilla el tema amasado solo hay que ver el resultado 😉yo tengo que reconocer que últimamente uso la panificadora y no me complico.
    Me encantó darte el abrazo personalmente 🤗 Gracias a Ricardo con mi cariño y para ti ese abrazo grande y bien achuchao 😘

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    1. Buenas noches, ‘corasón'.
      Me alegra que lo estés disfrutando, fue solo un detalle.
      Fue un placer compartir contigo un ratito por las calles de mi Sevilla, y poder darnos en persona, ese achuchón que siempre nos enviamos virtualmente.
      Yo no tengo amasador en casa, pero no veo inconveniente en hacerlo a mano, me encanta meterme entre harinas.
      Besos y feliz noche de domingo.

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