Melva con Tomate


Estamos apurando la temporada de la melva, un tipo de pescado azul muy valorado y consumido en Andalucía. Aunque la encontramos en conserva de primera calidad durante todo el año, en supermercados y colmados —como los filetes de melva en aceite y la melva canutera—, es muy popular en recetas de cocina andaluza, especialmente cuando llega fresca a las pescaderías. Es en ese momento cuando aprovecho para cocinar en casa platos tradicionales que me encantan porque me recuerdan a la cocina de mi madre.

El que hoy comparto lo cocinaba mi madre en cualquier época, dependiendo del pescado de temporada que hubiera en el mercado. Lo preparaba sobre todo con atún, cazón, rosada, rape o raya. También está riquísimo con caballa; aunque cualquier pescado es apropiado para cocinarlo con esta salsa, prefiero los azules y con cuerpo, además de los que tienen pocas espinas para facilitar el momento de comerlos.


Básicamente es una receta sencilla de las que todo el mundo hace a su manera. Por un lado, tenemos la salsa de tomate frito, que por supuesto ha de ser casera. Es mucho mejor que cualquiera de conserva; que no digo yo que no estén buenas, pero entre una elaborada con tomates naturales y una salsa industrial, no hay punto de comparación. Por otra parte, tenemos el pescado. En este caso he utilizado melva que, como os acabo de comentar, se encuentra en sus últimas semanas de temporada, que es cuando más jugosa y sabrosa está.

Para acompañar el plato, tal como siempre lo he visto hacer a mi madre, nada más apropiado que unas patatas fritas. Ella las ponía a rodajas gruesas dentro de la propia salsa una vez fritas, pero yo prefiero ponerlas de guarnición, cortadas en rodajas más finas, para controlar la cantidad de salsa y no sobrepasar (a la hora de comer) los límites de la prudencia, ¡ja, ja, ja!

Comenzamos.


INGREDIENTES (para cuatro comensales)
Para el pescado y el acompañamiento
  • 4 rodajas de melva fresca (½ kg aproximadamente)
  • 4 patatas medianas
  • Harina (cantidad necesaria para enharinar el pescado)
  • Aceite de oliva virgen extra (cantidad necesaria para freír)
  • Sal (al gusto)
Para la salsa de tomate

  • 800 g de tomate natural triturado
  • 1 cebolla dulce
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra (cantidad necesaria)
  • Sal (al gusto)


Melva (rodajas)

ELABORACIÓN
  1. Introducir las rodajas de melva en agua fría con hielo y dejar reposar unos veinte minutos (para que suelten la sangre y el pescado quede más blanco). Pasado este tiempo, escurrir bien y sazonar ligeramente. Reservar en el frigorífico unos minutos para que tome la sal.
  2. Picar la cebolla en brunoise, pelar y prensar los ajos, y cortar los pimientos en tiras finas. 
  3. Sofreír en un perol, con un poco de aceite, hasta que las verduras estén tiernas y la cebolla comience a dorarse.
  4. Añadir el tomate triturado y cocinar a fuego suave, hasta que reduzca y la salsa esté bien frita. Sazonar al gusto y, si fuera necesario, añadir una pizca de azúcar para corregir la acidez del tomate.
  5. Enharinar el pescado, sacudiendo el sobrante de harina. Freír en abundante aceite bien caliente hasta que se doren sin quemarse. Escurrir sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
  6. Introducir el pescado en la salsa y cocinar a fuego lento unos minutos, sin que llegue a hervir fuerte para que el pescado no se reseque.
  7. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Freír en abundante aceite caliente.
Presentación y emplatado
  • Servir una rodaja de melva con su correspondiente salsa por comensal.
  • Acompañar el plato colocando en un lateral las patatas fritas dispuestas de forma “acaballada” (ligeramente superpuestas unas sobre otras).
  • Para terminar, espolvorear con un cordón de cebollino fresco picado para aportar un toque de color y frescura al plato.













Platos en DBM elaborados con Melva





Comentarios