Omelette Grand’Mère | Tortilla de la Abuela


Con el paso de los años, cada vez me cuesta más encontrar recetas de tortillas novedosas (creadas por mí) para compartir en este espacio. Aunque la cocina es un mundo libre que admite infinitas combinaciones de ingredientes comunes para crear un plato diferente cada vez, en esta ocasión, —y con motivo del octavo aniversario de El Club de la Tortilla Perfecta que hoy celebramos—, he querido hacerlo con una tortilla muy sencilla, que es todo un clásico en casi cualquier hogar. 

Si bien la presento con su nombre en francés —Omelette Grand’Mère, haciendo alusión a la que he tomado como referencia, incluida en mi libro de cabecera, El Práctico. Resumen mundial de cocina y pastelería de Ramón Rabasó y Fernando Aneiros, para documentarla—, en mi cocina siempre la he hecho tal como recuerdo la hacían mi madre, mi abuela y mi tía.

El Práctico. Resumen mundial de cocina y pastelería de Ramón Rabasó y Fernando Aneiros

Los domingos encá l'abuela

Cuando era chica, nos íbamos a pasar el domingo a casa de mi abuela materna, en el pueblo. Eran jornadas intensas por la cantidad de tareas: para los mayores, cocinar, hacer la colada a mano (en lebrillo de barro con restregador de madera) y limpiar la casa; y para nosotros, los pequeños pues no parábamos de inventar entre juegos y chiquilladas.

Uno de los momentos cúlmenes del día, era la hora de la merienda, cuando a las cinco de la tarde mi tía nos mandaba a la tahona, que estaba a la vuelta de la esquina, a comprar el pan recién salido del horno de leña, mientras preparaba una tortilla francesa con huevos del corral y un poco de perejil fresco picado.

Mi madre, para tenernos entretenidos mientras ellas se ocupaban de las faenas de la casa, nos entregaba la misión de rebuscar los huevos. Aunque las gallinas tenían sus ponederos en el gallinero del corral, era inevitable encontrar nidales en cualquier rincón del huerto o bajo los olivos, ya que corrían libres y felices todo el día.

Para cinco niños intrépidos y curiosos por naturaleza, era toda una aventura; y allá que íbamos con energía inagotable, canasto en mano, cual piratas en busca de un tesoro perdido. Mi primo, el único chico, era el más travieso y, sabiendo que nos causaría un tremendo susto, no dudaba en hacernos creer, con pueril picardía, que dentro de los escondites podíamos encontrar, además de los codiciados huevos, algún lagarto o culebrilla (y los había, doy fe).

Imaginaos la que liábamos las cuatro niñas, corriendo despavoridas entre risas y chillidos cuando el muy truhan nos azuzaba con una rama tronchada. ¡Ayomá! La cantidad de bonitos recuerdos que me ha despertado esta sencilla tortilla. Cuánto disfrutábamos merendando mientras nos mecíamos en un columpio improvisado con una soga y una manta, colgado de un eucalipto frente a la casa de mi abuela. Metida en medio bollo o en una viena ye-yé, era gloria bendita.


La tortilla en cuestión no tiene ciencia ninguna; ni siquiera es una receta complicada, tanto como para que sea necesario anotarla, pues estoy segura de que no se os olvidará ni un solo detalle con mis explicaciones, ya que se compone exclusivamente de huevos, aceite y sal, además de los croûtons (picatostes) dorados en mantequilla que la acompañan. 

Para ser absolutamente fiel a mis recuerdos, en lugar de preparar la tortilla —tipo francesa— solo con huevos, he añadido un poquito de perejil muy finamente picado. Así era como lo hacía mi abuela, por supuesto con unas ramitas recién cortadas del que siempre tenía sembrado en un barreño de cinc, sobre el bancal junto al brocal del pozo.

Comenzamos.


INGREDIENTES (Para 2 tortillas)
  • 6 huevos ecológicos medianos (de nuestras gallinas felices)
  • 2 panecillos tipo brioche (aprox. 125 g)
  • 1 c/s de mantequilla
  • Unas hojas de perejil fresco
  • c/n de aceite de oliva virgen extra
  • c/n de sal rosa del Himalaya
ELABORACIÓN
  1. Cortar el pan en rodajas de 1 centímetro. Untarlo ligeramente con mantequilla por ambos lados y tostar a fuego medio en una plancha hasta que se dore. 
  2. Cortar a dados el pan una vez esté bien tostado para formar los croûtons. Reservar un par de rodajas enteras para la presentación del plato.
  3. Lavar, secar muy bien y picar finamente las hojas de perejil.
  4. Batir tres huevos (para la primera tortilla) en un plato hondo, con una pizca de sal.
  5. Verter en una sartén caliente, con un poco de aceite. Espolvorear un poco de perejil picado y ligar ligeramente para dar forma a la tortilla.
  6. Disponer la mitad de los croûtons sobre la mitad de la tortilla. Plegar sobre sí mismo, dejando que se vea un poco el relleno (sin cerrarla del todo).
  7. Repetir exactamente el mismo proceso para la segunda tortilla.
  8. Servir inmediatamente, acompañadas de un par de rebanadas de pan brioche tostado que teníamos reservado y decorar con una ramita de perejil fresco.












Y es que, al fin y al cabo, para todos las mejores recetas no son las más complejas, sino las que huelen a infancia y nos devuelven, entre recuerdos entrañables, a los brazos de las personas que más quisimos.

Por supuesto, estáis todos invitados a encender los fogones, recuperar vuestros propios recuerdos y celebrar conmigo este octavo aniversario de El Club de la Tortilla Perfecta de la manera más sabrosa posible. 

Y para vosotros, ¿cuál era esa merienda mágica que os preparaban vuestras abuelas y tías, o vuestra madre? 


#lacolecciónmásricadelmundo


8º Aniversario de El Club de la Tortilla Perfecta

Un año en 35 Tortillas Perfectas



Un millón de Besos y Muchas Cosas Bonitas

♥♥♥




Comentarios

  1. Ay Concha, me has recordado las tortillas de perejil con una pizquita de ajo que hacía mi madre, no eran exactamente para merendar pero yo se la pedía muchas veces, era un poco melindres de pequeña y con tal de que comiera bien y a gusto, raramente me decía que no.
    Una tortilla sencilla pero muy rica, ejemplo perfecto del "menos es más" en la cocina, y con un sabor muy especial que nada podrá igualar, porque a cada bocado te transportas a un tiempo feliz que nadie más que tu puede disfrutar.
    Buen estreno para el aniversario de Club, una tortilla con historia.
    Besos

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    1. Buenas noches, Cris.
      Ya ves que es como digo, la tortilla que todos llevamos en nuestra memoria grabada. Nada más sano y completo para que comiéramos, sin tonterías, no hacía falta nada para conseguir un sabor especial, unos huevos y poco más, y la mayoría somos felices por todo lo que significa en nuestra vida.
      Estaba deseando compartir esta tortilla, nunca veía el momento por ser tan sencilla, que no simple, como dice nuestra niña Lola, pero de repente me apetecía contaros la historia de mi abuela, y que mejor momento que el aniversario del Club. Me alegra que te guste.
      Un besazo y feliz noche. Deseando ver la tuya.

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  2. Hola Concha!. En primer lugar felicitarte por tus ocho años de andadura con el club de la tortilla perfecta.
    Una tortilla la que nos presentas que por sencilla (como dices) no deja de estar muy buena, me has traído recuerdos de la tortilla francesa con ajo y perejil que incluso para hacer algún relleno se hacían en mi casa y sigo haciendo.
    Gracias por compartir tus recuerdos que a la vez nos hacen recordar.
    Que tengas una buena semana.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Buenos días, Concha.
      ¿Lo ves? Ya decía yo que esta tortilla era y es parte de nuestra vida, rara es la casa donde no se haga del mismo modo, y por poco que lleve, sabe a gloria bendita.
      Besos. Feliz día de domingo y buena semana igualmente para ti.

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  3. Buenos días, Concha: un recuerdo muy bonito el que nos traes. Leyéndote, me estaba imaginado la escena y lo bien que os lo pasabais en casa de tu abuela. La tortilla será sencilla, aunque no tanto porque el relleno con los croûtons es algo muy original y que no había visto nunca.
    Mi madre no hacía tortillas para merendar, sin embargo, cuando estábamos de vacaciones en la playa, nos preparaba unos bocadillos de filete de ternera frito, lo que también se llama "pepito", a modo de merienda cena. Era habitual que fuéramos de paseo desde la playa de San Juan hasta la Torre de la Isleta en Campello y, cuando llegábamos, allí nos sacaba el bocadillo. Me encantaba con todo el pan impregnado con el jugo del filete 😋
    ¡Felicidades por el 8º cumpleaños del Club! Ahora me toca ponerme las pilas y a ver que se me ocurre.
    Besos y feliz domingo.

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    1. Buenos días, Gloria.
      No creas que me ha sido fácil encontrar las palabras adecuadas para escribir mi historia. He tenido que depurarlo y resumir al máximo, para que no fuera muy largo de leer, y porque tampoco quería dar demasiados datos, nombres y demás cosas que para mí es importante, pero me dejaban demasiado expuesta, ya sabes cómo es esto de Internet, que tiras de un hilo y se sabe todo.
      Imagino lo rico de los pepitos que hacía tu madre, bueno no me cuesta tanto porque mi madre también nos los hacía, otra de esas cosas que forma parte de la memoria de España. Para ir de excursión, al campo, en la playa, incluso para la merienda del recreo del colegio, me encantaba ese pan impregnado con los jugos de la carne y a veces con la salsita que lo acompañaba, jajaja… ¡Mira! Otra idea que me das para compartir, jajaja…
      No te agobies, ya sabes que en nuestro Club no hay obligaciones, ni compromisos, solo si puedes y te apetece, naturalmente siempre serás una de mis incondicionales e imprescindibles.
      Besos y feliz día de domingo.

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  4. Buenos días. Con lo que te gusta recordar y contar historias, te faltaba esta tortilla en tu recetario, la más famosa y degustada por todos. Maridito también la añora metida en el pan de sus meriendas-cenas de infancia, a veces le puede más el deseo y deja la cena incluso que haya hecha para preparársela. Historias con corazón y mucho sabor que nos transportan a un tiempo feliz, muchas veces relacionado con la comida, pocas cosas tienen ese poder.
    Un beso desde la ya fresquita Almería.

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    1. Buenos días, Lola.
      Sí que sabe tu maridito, jajaja… Aquí más de uno levantaría la mano o las dos, pidiendo con sonrisa de oreja a oreja que las hiciera a diario, jajaja…, ¡en fin! Se hace y le damos el gusto, ¿no?
      Ya sabes que mis historias son fundamentalmente pasajes de mi vida cotidiana y de mi familia, no podría desvincularme de ellas, aunque me cuesta un mundo evitar dar detalles, como nombres, en esta particularmente hay demasiadas personas, que me hubiera gustado mencionar con nombre propio, pero ya sabes cómo es la Blogosfera, hay que ser cautelosos.
      Besos y disfruta de tu tierra, seguro que trabajo no te falta.
      Feliz día de domingo.

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  5. BUEN DÍA CONCHA!!!
    Ante todo FELICIDADES. a todo el equipo de LA TORTILLA PERFECTA,, y es que imaginación nunca os ha faltado con el tema de los huevos.
    Y aunque yo soy de comer como máximo 2-3 en semana, seguro que prepararé la tuya y iré en busca de un panecillo brioche que comeré muy a gusto estoy segura.
    También me ha gustado mucho leer la historia y la tortilla que os preparaban vuestra madre y abuela, la mía tambien le ponía perejil, y le añadía ajo picado.
    Días felices aquellos en que la LIBERTAD era lo primordial y la FELICIDAD con cualquier cosa sencilla era total.
    AMIGA... BONITAS Y APETITOSAS FOTOS, HOY MISMO ME PONDRÉ A ELLO ^:^

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    1. Buenas tardes, Conxita.
      no creas que yo como tortilla a diario, ¡ya me gustaría! Pero lo tengo que combinar con otras cositas ricas, si quiero mantener mi dieta equilibrada, ya sabes.
      Aunque mi abuela nos metía la tortilla dentro del pan, yo he querido modernizarla un poco, además de cambiar el pan candeal, por pan de brioche, y resultó exquisita. Espero que te guste, ya verás qué fina está.
      Besos y ¡ojalá! Nunca nos falten la libertad y el bienestar que tenemos, para vivir felices como debe siempre.
      Besos achuchaos y feliz tarde de domingo.

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    2. Me pongo a preparar la publicación inspirada en tu TORTILLA.
      No he encontrado el pan Brioche en el pueblo y solo hay un supermeracado abierto en festivo, y dado que tenía unas setas que sobraron de un salteado de ayer, y me apetecía mucho hacerla, he hecho mi versión particular que también ha salido jugosa y riquísima.
      En media horita saldrá a la luz, así que ahí te lo dejo y no lo tomes como un sacrilegio por mi parte, jaja, seguro que también te gusta.
      BESITOS ^:^

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    3. ¡Oh! Qué alegría me das, Conxita. Ni te imaginas cómo me gusta que mis recetas calen hasta el punto de desear cocinarlas, y si la has adaptado, mejor todavía, para nada me parece un sacrilegio, toda versión será bien recibida, dando por hecho que la has preprado con mucho amor.
      Besos, preparada para leerte en un ratito.

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