Risotto de Brócoli con Piñones

¡Qué manera de llover! Perdónenme los que detestan este mal tiempo, pero yo no considero que sea malo, no puedo evitar amarlo, la lluvia en Sevilla es una pura maravilla, incluso en un arrebato de romanticismo, me hace sentir pletórica, como Gene Kelly cantando bajo la lluvia, y es que pasear en días lluviosos, me recuerda a cuando tenía unos cuantos años menos, y ni el viento, ni el frío, me amedrentaban, no importaba quedar calada hasta los huesos por haberme olvidado el paraguas en casa, ni que luego tuviera que quedarme metida en la cama, un par de días, arrecida por el remojón, cuando de manera impulsiva, en un día de esos locos, salía a cantar bajo la lluvia, para exteriorizar mi felicidad, por ese diez en latín, o en francés, sí, siempre se me dieron bien los idiomas. ¡Ayomá! Quien pudiera volver a aquellos maravillosos años, en los que nada importaba, solo vivir, vivir, vivir, y disfrutar de las cosas bonitas de la vida.
Hace unos días, aprovechando un claro en el cielo, salí un rato a que me diera el aire, aunque amenazaba lluvia, que nadie se preocupe porque iba bien ataviada con mis buenas botas de agua, parka y paraguas, aunque no me hicieron falta porque no cayó ni una gota, de regreso a casa, tras mi ameno garbeo, entré un momentito en el súper a comprar algunas cosas que necesitaba, no sé cómo me las apaño, pero siempre que paso por la puerta del supermercado, hay algo que necesito, o creo necesitar, pero bueno, todo lo que sean cosas de comer, se dan por bien adquiridas; en la sección de frutería, había un cajón repleto de manojos de brócoli, de aspecto precioso, provocándome, y no era eso precisamente lo que llevaba en mente, pero sin mas remedio tuve que hacerme con uno, hacía tiempo que no lo comíamos y me entraron, de repente, unas ganas terribles.
Escribiendo esta entrada, no sé qué tiene que ver la lluvia con mi plato, porque las recetas más visitadas estos días en mi recetario son platos de Legumbres, pero también hay otras alternativas que son perfectas para este tiempo, simplemente cociné mi Risotto por que con este frío, el cuerpo me pedía un plato reconfortante, que me hiciera sentir superbien y se preparara en un visto y no visto, y para ello nada mejor que preparar un guiso de brócoli, con el manojo recién comprado, tampoco es una cosa extraña en mí, como blogger, que pensara en cocinar algo que no tuviera publicado, naturalmente, y así fue como surgió este riquísimo Risotto de brócoli, al que poco más que un buen puñado de piñones y un trozo de delicioso queso añadí, y me supo a gloria bendita.

Quizá definir este arroz, como Risotto, no sea la palabra más ortodoxa, al menos para un italiano, pero lo he sopesado mucho, tras cocinarlo al estilo, primero pensé llamarlo arroz cremoso, pero una vez en el plato, tenía todos los tintes para que llamarlo Risotto fuera correcto. Aunque lo preparé haciendo algunos cambios, para darle un aire más de Cocina Española, con un ingrediente tan emblemático como el Pimentón de La Vera, o el queso artesano de leche de cabra payoya, un queso exquisito elaborado de manera artesanal, típico de la Sierra de Grazalema, en la provincia de Cádiz, en sustitución del Parmigiano Reggiano o del Pecorino Romano, habituales en la Cucina Italiana.
El Queso Payoyo, es un queso muy especial, caracterizado por su peculiar sabor intenso, con toques de frutos secos y un ligero punto ácido, de textura suave y mantecosa, hace que el queso casi se funda en la boca, agarrándose al paladar con una nota picante muy agradable. En ocasiones lo encontramos con la corteza embadurnada de pimentón, o con hojitas de romero, pero hoy os enseño el clásico, que es una auténtica delicatessen. También busqué piñones ibéricos, pero no los encontré, así que eché mano de un botecito que tenía en mi despensa con unos cuantos, para darle un puntito crujiente, y quedaron perfectos, así que nada os detenga, echadle imaginación y seguro conseguís un Risotto delicioso.
Comenzamos.
INGREDIENTES
- 200 g de Arroz Arborio
- 1 Manojo de Brócoli (500 g aprox.)
- 40 g de Piñones
- 50 g de Queso Payoyo (Queso de cabra payoya y oveja merina, curado, artesano)
- 2 d. de Ajo
- 1 Cebolla mediana
- 1/2 l de Caldo de Ave o Verduras
- 1/2 copa de Vino Blanco
- 1 c/p de Pimentón de La Vera
- 1 c/p de Comino molido
- 1 nuez de Mantequilla
- Aceite de Oliva Virgen Extra
- Agua
- Sal Rosa del Himalaya
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| Queso de cabra payoya y oveja merina, curado artesano | Queso Payoyo |
ELABORACIÓN
- Cortar los tallos al brócoli, y separar los floretes. Lavar y escurrir.
- En una cacerola, poner agua a hervir con una pizca de sal. Añadir los floretes de brócoli y llevar de nuevo a ebullición. Hervir un par de minutos. Sacar con cuidado los floretes de brócoli y escurrir.
- Reservar el agua de cocción.
- Calentar el caldo de ave o verduras, en un cazo. Reservar.
- Rallar el queso. Reservar.
- Tostar los piñones en una sartén. Reservar.
- Pelar la cebolla y picar en brunoise.
- Pelar los dientes de ajo y cortar en láminas finas.
- Cortar los tallos de brócoli en rodajas finas.
- Cubrir el fondo de una parisina, con un poco de aceite.
- Sofreír la cebolla y los ajos, con la hoja de laurel. Cuando la cebolla esté tierna y ligeramente dorada, añadir las rodajas de tallo de brócoli. Saltear unos minutos.
- Añadir el pimentón y el comino. Remover y verter inmediatamente el vino.
- Añadir el arroz, mezclar y reducir.
- Cocinar a fuego medio, vertiendo cacillos de caldo, poco a poco, dejando que se consuma, antes de verter un cacillo adicional, hasta terminar la cocción del arroz, aproximadamente dieciocho minutos.
- Añadir los floretes de brócoli en el último minuto.
- Apagar el fuego y añadir el queso y la nuez de mantequilla. Mezclar removiendo con suaves movimientos envolventes, hasta que se disuelvan y el Risotto adquiera una textura cremosa.
- Presentar el Risotto con los piñones espolvoreados por encima y un fino cordón de pimentón de La Vera.



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