Linguine al Peperoncino Rosso con Salmón y Gambas

No recuerdo desde cuando no escribo en este espacio, una de esas coletillas mas recurrentes a la hora de describir las cosas que me gustan con locura, y que para una #pastalover empedernida como yo, cuando la menciono, es música celestial para mis oídos, siendo una de mis expresiones favoritas, la echo de menos últimamente, por verme obligada a reducir el consumo de hidratos, pero cuando cocino un plato como el que comparto hoy, lo disfruto hasta tal punto que me es inevitable decir con entusiasmo:
— «¡Me encanta la Pasta!».
¡Sí!, en mi desmesura culinaria, la pasta es algo que adoro cocinar, y ni qué decir tiene que también disfruto hasta el infinito comiéndola, pero temiendo a las calorías, por cuestiones obvias, limito la ingesta de pasta, a 50 g (peso en crudo), por plato, y a un máximo de una vez a la semana, y algunas ni siquiera a eso, siendo tan poca cantidad, suelo cocinarla de manera muy sencilla, generalmente la hago cocida “al dente” añadiendo poco mas que un par de cucharadas de Passata o Salsa Marinara, sin nada de aceite, y para realzar el sabor, añado una pizca de especias, que le sientan de maravilla, como orégano, pimienta, guindilla o cayena en copos, también unas hojas de albahaca fresca, que pone la nota fresca, además de un poco del mejor Parmigiano Reggiano recién rallado, y en un instante, disfruto de un “platito” de pasta veloce que por poco que lleve me sabe a gloria bendita.
Para preparar este plato que os enseño hoy, he aumentado la cantidad de pasta, a 75 g por comensal, pues necesitaba un volumen que visualmente hiciera que luciera espectacularmente irresistible, sin que fuera un exceso, recordando que sería yo quien se iba a comer uno de los platos, tampoco era cuestión de extralimitarse comiendo un platazo enorme, sintiendo luego que las calorías pesaran en mi conciencia, o en la pancita de mi "santo" ¡ja, ja, ja…!
El caso es que repasando platos de Pasta compartidos en DBM, tuve que retroceder hasta el mes de febrero de 2025, para llegar a mis Casarecce al Pesto con Guanciale, un rico plato que cociné, cuando en mi intención de hacer una Pasta alla Carbonara, surgió una cosa muy distinta, pero igualmente deliciosa, teniendo en cuenta que en la variedad está el gusto, no temo a experimentar en la cocina, practicando cambios en recetas que luego resultan tan buenas, que se suman a mis imprescindibles.

Para preparar esta receta, he utilizado un tipo de pasta llamada Linguine, como alternativa a mis habituales Spaghetti, si dais un repaso a mis platos de PASTA encontraréis bastantes propuestas elaboradas con ellos, pues son mi pasta preferida, aunque toda la pasta me gusta, es cierto que siempre tengo varios paquetes de spaghetti al bronzo o al nero di seppia, como reserva en mi despensa, esperando a cocinarla en platos originales, sabrosos y reconfortantes como el que hoy comparto.
Los Linguine son un tipo de pasta larga, aplastada y ligeramente ovalada, que suele utilizarse principalmente en platos con pescado y marisco, aunque como suele pasar con todos los cortes de pasta, queda igualmente rica con otros ingredientes y todo tipo de salsas. Concretamente esta variedad que os muestro, son unos Linguine al Peperoncino Rosso, es decir con guindilla, que encontré en una promoción de productos italianos, en el supermercado alemán al que suelo ir de vez en cuando.
Visualmente captaron mi atención por su bonito color rojo terciopelo, quedando atrapada en sus redes, pero sobre todo me cautivó cuando leí la etiqueta, donde indicaba que era pasta picante, imposible resistirse sabiendo como me pone un toquecito picantito en la comida, pero ¡Oh, sorpresa!, resultó ser un punto tan sutil que, casi ni se notaba; si sois de los que decís que las Alegrías y Cayenas no es lo vuestro, no dudéis en probarla, os aseguro que no pica; pensando en qué cocinaría para mi deleite, no me hice de rogar y haciendo caso a la voz de mi Pepito Grillo particular, que en las cosas del comer me tienta constantemente, eché un paquete en mi cesta de la compra, ¡lástima que no fueron dos! Aunque para darme el gusto, no estuvo mal. Una vez en casa, tampoco tuve que darle muchas vueltas, mi intensidad gastronómica, estaba en todo su apogeo, y con un buen trozo de salmón y unas gambas frescas, que acababa de comprar, realicé este sencillo y extremadamente sabroso plato, que hoy comparto, para todo el que desee disfrutar la misma experiencia, prometo que os va a encantar.
Comenzamos.
INGREDIENTES (para 2 comensales)
- 75 g de Linguine al Peperoncino Rosso, por comensal
- 1 (150 g) Lomo de Salmón, sin piel ni espinas, por comensal
- 200 g de Gambas frescas, por comensal
- 1 Cebolla, pequeña
- 1 Tomate, maduro
- 1 d. de Ajo
- 1 hoja de Laurel
- 50 ml de Brandy
- c/n de Aceite de Oliva Virgen Extra
- c/n de Agua
- Sal
- Perejil fresco picado
- Unas hojas de Albahaca fresca
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| Linguine al Peperoncino Rosso |
ELABORACIÓN
- Cortar el salmón en dados de unos dos centímetros, aproximadamente. Sazonar. Reservar.
- Pelar las gambas, Sazonar ligeramente. Reservar.
- Pelar el diente de ajo y picarlo.
- Picar la cebolla, media en brunoise y media en juliana, por separado.
- Pelar y rallar el tomate.
- En un cazo, sofreír la mitad de la cebolla, que tenemos picada en brunoise, y el ajo, junto con la hoja de laurel.
- Cuando la cebolla esté tierna y ligeramente dorada, añadir las cabezas de las gambas, presionándolas, con el dorso de una cuchara, para que suelten los jugos.
- Añdir el tomate. Sofreír.
- Cuando reduzca, verter el brandy.
- Cubrir con un vaso de agua, Levar ebullición. Cocinar unos 5/10 minutos.
- Retirar la hoja de laurel y triturar, incluidas las cabezas de las gambas. Pasar por el chino, para que tenga una textura fina. Llevar de nuevo a ebullición. Reducir un poco, para que espese ligeramente. Mantener caliente, a fuego lento.
- En una sartén, sofreír la media cebolla, cortada en juliana. Una vez tierna y ligeramente dorada, añadir los dados de salmón y las gambas. Saltear.
- Cocer la pasta “al dente”, en abundante agua con sal, según recomendación del fabricante. Escurrir y mezclar con la salsa de gambas. Saltear para que la pasta se impregne con la salsa.
Presentación y Emplatado
- Servir la pasta en plato hondo.
- Añadir el salteado de salmón y gambas por encima de la pasta.
- Espolvorear con un poco de perejil picado.
- Disponer por encima, unas hojas de albahaca.




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