Tiramisú de Turrón de Chocolate con Arena de Pistacho


Resistir la tentación en las cosas del comer, cuando una se ve abocada a cumplir no sobrepasar los límites marcados por el sentido común, después de llevar años intentando controlar comer de manera mas o menos saludable, es muy, muy, muy, pero que muy difícil, por no decir imposible, y es que ver determinadas cositas ricas, a horas intempestivas, puede llegar a ser perjudicial para la salud, ¡ja, ja, ja...! Pero una, o sea yo, que de sensata tengo una buena dosis, se controlarme, hasta donde me tengo que controlar, pero, porque no iba a irme en mi divagación por otras ramas, cuando tengo que pecar, peco sin remordimientos de conciencia, y muy especialmente cuando el pecado a cometer, promete ser casi una experiencia, no digo yo que religiosa, al menos podría serlo Gourmet en toda regla.


A veces creo vivir en permanente pecado mortal, porque la tentación de comer lo que no me conviene me supera, manteniéndome en la cuerda floja constantemente; alguna vez he contado que en Sevilla hay varias tiendas, de marcas de prestigio, donde venden turrones todo el año, pasar por la puerta de alguna me tienta y me obliga a entrar para descubrir nuevos sabores, como el turrón de Nocilla que probé por primera vez las navidades pasadas, y menos mal que es una tableta de tan solo 150 g, que entre unos y otros cayó enterita, porque os aseguro que está para perder el sentío, así que he vuelto a comprar otra, esta vez con la clara intención de poner en práctica una vez mas mi desmesura culinaria, que me llevó a hacer este postre elaborado como si de un Tiramisú se tratara, pero dándole la vuelta, que me perdonen los puristas, pues lo hice restando algo de calorías y adaptándolo a lo que sin duda sé que podemos comer sin pensar en el aporte extra, porque en algo se reduce, utilizando ingredientes ligeros como el queso Cottage o el yogur 0% M.G., a la vez que no he añadido nada de azúcar, más allá de la que aportan el turrón de Nocilla y las galletas de chocolate Chocolinas, de las que utilizo para hacer mi Trifle de Chocolate, que sin ser excesivamente dulces, tienen ese puntito dulcemente amargo perfecto para los que no somos golosos, pues lo eleva al Olimpo de los Dioses.


El concepto de este postre, me vino hace semanas, pero me resistía, últimamente estoy saltándome la dieta más de la cuenta, pero como os decía, la necesidad de preparar algo dulce para compartir, andaba rondando mi cabecita pensante desde que “mi niña” Lola M. | Con sabor a huerto publicó un rico postre presentado en vaso, en el que por poco que puso, mayor era la urgencia de probarlo, para colmo, por aquellos días, no recuerdo si fue antes o después, Bego R. | Acordes Culinarios nos enseñaba su particular versión de una presunta tarta de queso japonesa que se hizo viral en redes, que por lo que he visto ni es tarta, ni mucho menos japonesa, y que yo, por aquello de ir a mi bola, nunca había visto, la cuestión es que ella interpretó la receta, haciéndola suya y por supuesto mejorándola hasta tal punto de hacernos desear probarla, así que ahí quedaron ambos en mi lista de cositas ricas para probar, y claro, como una cosa lleva a la otra, al final he acabado haciendo un postre que por sencillo es muy de mi estilo, y aunque en nada se parece a ninguna de sus propuestas, los tres podrían estar clasificados en el mismo nivel de “más fácil imposible”.
Comenzamos.


INGREDIENTES (para 2 comensales)
  • 50 g de Turrón de Crema de Cacao con Avellanas (praliné de Nocilla con crujiente de pan)
  • 100 g de Galletas de Chocolate Chocolinas (15 galletas)
  • 15 g de Cacao 100% Puro 
  • 200 g de Queso Cottage
  • 250 g de Yogur de Vainilla
  • 1 taza de Café (recién hecho)
  • 15 g de Pistachos pelados


ELABORACIÓN
  1. Hacer el café, como tengamos costumbre, en mi caso he molido la cantidad necesaria para hacer una taza en cafetera italiana. Enfriar una vez hecho.
  2. Mezclar el queso Cottage con el yogur de vainilla, batiendo ligeramente para deshacer las bolitas de queso, hasta conseguir una crema densa y fina.
  3. Picar el turrón, a cuchillo en la tabla, hasta conseguir una arena de textura granulosa.
  4. Limpiar el molinillo de café, y moler los pistachos pelados, en breves toques de un par de segundos, para que no se calienten y así evitar que desprendan el aceite natural del pistacho. Hasta conseguir una textura de arena fina.
  5. Mojar las galletas, una a una, en el café y disponer una primera capa que cubra todo el fondo de un azafate pequeño.
  6. Espolvorear encima la arena de turrón.
  7. Cubrir con unas cuantas cucharadas de crema de queso y yogur.
  8. Espolvorear con cacao.
  9. Disponer una segunda capa de galletas.
  10. Cubrir las galletas con crema de queso y yogur.
  11. Espolvorear de nuevo con cacao en polvo.
  12. Disponer otra capa de galletas bañadas en café.
  13. Cubrir con la crema de queso y yogur hasta completar.
  14. Espolvorear generosamente con cacao en polvo.
  15. Decorar con unos cordones de arena de pistacho y una galleta seca.
  16. Reservar en el frigorífico hasta el momento de servir, reposando unas horas para que adquiera consistencia.














Comentarios