24 de Diciembre, ¡Feliz Navidad!

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Contando las horas que faltan para la cena más importante del año en casi todo el Mundo, me apercibo de como ha pasado el tiempo de rápido, parece que fue ayer, cuando hace justo un año, el 24 de diciembre de 2017, os deseaba felices fiestas.
Estaba haciendo un repaso a todo lo acontecido en estos doce meses, y son tantas cosas, que me ha sido imposible resumirlas en un solo post, no quiero hacer de esto un listado interminable de mis recetas, para eso ya tenéis el Índice alfabético y las Páginas temáticas, lo que me apetece, con vuestro permiso, es hacer referencia a la relación entre DBM y mis seguidores; como bien sabéis, es mi rinconcito especial donde comparto mi cocina y cosas que me gustan, como películas y libros, aquí cada domingo os revelo un trocito de mi vida, y donde además de encontrar buenos platos, os ofrezco un ratito entretenido, o al menos lo intento; sé que no soy la mejor bloguera del mundo, tampoco soy escritora, ni pretendo serlo, las musas no se posaron en mí, negándome el don de las letras. Aún así me siento bien escribiendo en este, mi espacio, de modo más o menos coherente, porque un trocito de mí va en cada palabra, en cada frase, es un buen modo de expresar mis sentimientos, de aclarar mis ideas, aunque a veces ni yo misma me entiendo.

Sé que sois muchos los que dedicáis parte de vuestro tiempo en leer mis entradas, lo veo en vuestros comentarios. Os lo agradezco de todo corazón, me hace feliz y me motiva para continuar publicando, aunque cada semana me resulta más difícil. Los leo con entusiasmo, y me gusta responder, es lo mínimo que puedo hacer, y no solo por cortesía, si no lo hago, me siento vacía, es tan frío leer un comentario sin respuesta, para mí es como si estuvierais hablando con la pared, sabed que yo estoy aquí, que os voy conociendo y así os noto mucho más cerca, no entendería De Buena Mesa sin esta cadena de comentarios, algunos son verdaderamente bonitos, los considero mi “tesoro” más preciado, los disfruto, los guardo y los adoro.

A los que también tenéis vuestro propio espacio, me place visitaros, intercambiar conocimientos, compartir diferentes puntos de vista, sencillamente disfrutar con vuestro trabajo; entre todos, estamos formando un círculo de amistad virtual muy amplio, en algunos casos es tan real, que me regala muchos momentos bonitos. Por otro lado, aunque mi paciencia es infinita, a veces tengo mis límites, no sé si llamarlos principios, o dignidad, en esto del mundo Blogger no debería valer todo, ni tampoco el do ut des (doy para que des), ni querer ser siempre el ancho del embudo, aquí quién viene lo hace por voluntad propia, no hay compromisos, ni obligaciones, que esto no es un patio de colegio, y nadie va a ir con le cuento a la maestra, ni tampoco se pasa lista para ver quién faltó, pero la ingratitud y la indiferencia me parecen detestables, no me gusta que me ignoren, y menos si viene de aquellos que considero imprescindibles.
No tengo quejas, al contrario, solo agradecimiento a mis más fieles seguidores, sois parte fundamental de todo esto, y por eso creo que aún tengo mil cosas que contaros, y lo seguiré haciendo para quien le interese seguir leyéndome, los que lo hacéis desde mis comienzos allá por febrero de 2013, conocéis lo suficiente de mí, como para saber que todo lo hago con probidad, por puro hedonismo y siempre de manera altruista. Y cuando esto se convierta en obligación, sin duda dejará de ser divertido. DBM es y será mi isla en el océano, mi oasis en el desierto, mi mejor válvula de escape, y no una olla a presión, que para presiones ya tengo suficientes en mi vida privada.

La Navidad ha llegado, se cierra un ciclo y comienza otro, que espero pase sin sorpresas desagradables, sin sobresaltos, sin dolor, sin penas, con salud y con mucha alegría. La alegría de vivir y poder contarlo.
Deseo que vuestra Navidad transcurra felizmente, tranquila y sosegada, solos, con amigos o en familia, y que al menos os sintáis recompensados por el trabajo de todo un año. Para los que estáis padeciendo alguna enfermedad o sufriendo ausencias, os envío todo mi cariño, y la esperanza de disfrutar lo que nos queda apaciblemente. A los que os toque trabajar, pensad que siempre hay un mañana y que gracias a vuestro esfuerzo podréis ver hecho realidad muchos de vuestros sueños.
Y como lo que más me gusta en Nochebuena es regalar y que me regalen, os dedico este presente en forma de vídeo, que espero os colme, aunque sea por un ratito, de placer y felicidad.
Un millón de besos y  muchas cosas bonitas para todos, ¡Felices Fiestas!












Espero que os haya gustado y no os marchéis sin dejar un comentario.
¡¡Gracias!!

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