Judías de Careta | Chiquillos con chaleco

Me contaba mi madre, que este es un plato de la cocina tradicional extremeña, al menos ella lo conoció cuando fue cocinera en casa de la boticaria de mi pueblo, nacida en Extremadura, concretamente de Don Benito, pueblo de la provincia de Badajoz. Yo no había cocinado esta variedad de alubias, conocida como judías de careta, carillas, alubia ojo negro o black-eyed pea, hasta hace pocos años que por casualidad las descubrí en un colmado de la ciudad de Cáceres y las compré a un precio bastante asequible.
Cuando mi padre vio el paquete, me contó cómo su abuela Inés, mi bisabuela, que era extremeña, casualmente también de Don Benito, se las cocinaba con lo poco que tenía, ya que eran tiempos difíciles. Me llamó la atención que él se refería a estos chícharos como "Chiquillos con chaleco", debe ser por el círculo negro que tiene alrededor del punto blanco central del grano, que podría simular el cuello de un jersey, y que aquí en el sur solemos llamarlo chaleco, o por el tamaño, ya que estas judías secas, en crudo, son pequeñísimas.
Nunca supe como las cocinaba mi bisabuela, espartanas, sin lugar a dudas pues en España, entre la guerra civil y la posguerra, poca abundancia había para echar al potaje, pero mi madre, ya en tiempos mejores y de manera generosa, las cocinaba de esta guisa, así que he querido hacerlas a su modo. Os la recomiendo pues son finísimas y no dan problemas digestivos, espero que os gusten.
- 200 g de judías de careta (carillas, chiquillos con chaleco, black-eyed pea)
- 1 tomate pequeño maduro
- ½ cebolla morada
- 2 dientes de ajo
- 1 zanahoria
- 1 pimiento verde
- ¼ de pimiento rojo de asar
- ½ chorizo jabuguito
- 2 hojas de laurel
- 2 ramas de perejil
- 2 c/s de aceite de oliva virgen extra
- ½ c/p de pimentón de La Vera
- agua filtrada
- sal


- Poner a remojo de vísperas, las judías en agua fría (filtrada o mineral, esto ayuda a que se pongan más tiernas y no se despellejen); tirar el agua de remojo y enjuagar bien las judías que pondremos en la olla, cubrir con agua fría filtrada y llevar a ebullición, desechar este primer agua y volver a enjuagar las judías.
- Una vez limpias, cubrir de nuevo con agua y añadir los ingredientes: tomate, cebolla, ajos, zanahoria, pimientos, chorizo, laurel, perejil, aceite, pimentón; cuando rompa el hervor, tapamos a presión suave unos doce minutos.
- Destapar y si están completamente tiernas, sazonar al gusto y reducir un poco a fuego suave hasta espesar un poco el caldo (si fuera necesario añadir un poco más de agua).
- Reposar unas horas antes de servir, calentándolas previamente.
- Nota: Según el tipo de judías y el tiempo desde la cosecha, pueden ser un poco más duras que las que yo he utilizado, que son de la cosecha del año pasado. Por tanto, habría que reajustar los tiempos de cocción a presión, añadiendo intervalos de 10/12 minutos, hasta que estén tiernas. Si fuera necesario, añadir pequeñas cantidades de agua, sin pasarse, para que las judías no queden secas y no deshollejen. De este modo conseguiremos unas judías enteras (sin que se rompan en dos), tiernas y cremosas.




Revisión de texto, receta reeditada y fotografías actualizadas el 20 de enero de 2026




Hola Concha. He mirado dos veces la fecha de esta entrada porque me ha parecido raro que publiques un martes, imagino que no has podido resistirte con este plato de judías, a mi también me pasa, cuando algo me gusta mucho enseguida quiero compartirlo. Eran comidas humildes cuando los hacían nuestras abuelas y ahora son de lo mejorcito que podemos comer, saciantes y calentitos platos únicos que llenaban para casi todo el día. Te ha quedado perfecto, para meter la cuchara ya.
ResponderEliminarUn beso.
Buenas tardes, Lola.
EliminarNo, no ha sido un error, ni tampoco mi incontenible desmesura por compartir las cositas ricas que salen de mi cocina. Esta receta, como indico al final de la publicación, a pie de la última fotografía, fue publicada el mayo de 2013, cuando apenas lleva un par de meses con el Blog, y las fotos no me gustaban, así que aproveché ayer, que cociné este mismo potaje, para renovar las imágenes que lo necesitaban como agua de mayo, y de paso he revisado receta y texto, que también estaba un poco desfasado. Por eso la he puesto como si fuera una publicación nueva.
Besos.
Hola, Concha: me ha sorprendido tu publicación, siempre te espero los domingos. Haces bien ¿Para qué esperar con este plato tan cumplido? Creo recordar que este tipo de judías las he conocido por ti en otra publicación, pero no las he probado. Otra legumbre de la que has sido pionera, al menos respecto a mí, son las lentejas caviar. Ya las he comprado, aunque todavía no he hecho ninguna receta con ellas. Estas judías, de momento tendrán que esperar hasta que acabe con el stock de legumbres porque, de lo contrario, voy haciendo las novedades y lo más antiguo se queda aparcado 😄 No te preocupes los chiquillos con chaleco terminarán cayendo y con la receta de tu madre, que a unas judías con chorizo no les voy a decir que no.
ResponderEliminarBesos.
Buenas tardes, Gloria.
EliminarComo le acabo de comentar a Lola, esta entrada fue publicada en mayo de 2013, como aclaró al final del post. Pero necesitaba renovarlo y ayer se dieron todas las condiciones para hacerlo, por eso he querido actualizar también la fecha de publicación, para que tenga visibilidad y no pase sin pena ni gloria, ya que merece la pena.
Verás como te gustan esas lentejas caviar. Yo cociné las últimas que tenía, para fin de año, pero al estilo clásico, no obstante siempre puedes echar un vistazo a las que tengo publicadas, y tomar ideas, que seguro algo rico harás, y espero verlo en tu espacio.
Besos.
Hola, Concha. Me has traído recuerdos muy bonitos porque mi suegra las hacía y les llamaban "muchachicos con chaleco". Ella era de un pueblo de Albacete pero al ser de familia ferroviaria, se trasladaron a Extremadura y justo mi suegro era de un pueblo muy cerca de D. Benito. Su cocina era una mezcla de manchega y extremeña. Cada vez que iban allí, se tría las carillas, también las llamaban así. Para mí fue toda una novedad y desde que ella se fue hace más de veinte años, no los he vuelto a ver.
ResponderEliminarHas hecho bien en volver a publicar la receta porque están muy ricas las carillas así cocinadas. Alimentan el alma estos platos ahora que hace frío.
Besos.
Buenas tardes, Marisa.
EliminarPue sí, estos ricos latos llenos de recuerdos bonitos, alimentan el alma. Mi cocina está llena de ellos, y este potaje, es uno de esos que inevitablemente, remueve en mí un millón de sentimientos, especialmente porque mi padre, siempre que surgen, me cuenta sus historias, a veces, muchas veces, repetidas, pero aín así, las escucho disfrutándolo como si fuera la primera vez.
Creo que en alguna ocasión me comentaste lo de tu suegra, me alegra que mi potaje te haya refrescado la memoria de manera agradable, con estas cosas que siempre nos hacen sentir nostalgia de tiempos pasados.
Besos.
¡¡Hola Concha!! Qué alegría leerte hoy también. Ya veo que has actualizado maravillosamente bien esta receta tan estupenda, con esos chiquillos con chaleco que yo no conocía. Y qué rico y reconfortante guiso, con su choricillo y todo.
ResponderEliminarYa imagino tu bisabuela, en aquellos tiempos tan duros, haría malabares para hacer este guiso lo más sabroso posible dentro de las posibilidades, pero hecho con mimo.
Nuestras primeras recetas se van quedando atrás y hacerles un lavado de cara siempre viene bien, así también, vuelves a recordar qué hay detrás de esa receta, es lo bueno que tiene el blog, que se queda para el recuerdo y que siempre podemos desempolvar.
¡Vaya plato apetecible, Concha! Besitos.
Buenas tardes, Isabel.
EliminarNo había previsto revisar estas judías, pero ayer estaba cocinándolas en casa de mi padre, y como una cosa lleva a la otra, entre recuerdos y fotos para el WhatsApp, decidí hacer unas capturas y renovar las que hice en 2013, pues aunque las hice con mi cámara réflex, carecían de calidad artística, así que las he recogido todas en el paso a paso, que esas son las antiguas, y he dado un nuevo aire a este post que por cierto ha tenido bastantes visitas a lo largo de estos años.
Como curiosidad te diré, sobre estos chiquillos con chaleco, que ya en tiempo de los romanos, en la península ibérica ya eran bastante apreciados, y también fueron los únicos hasta El Descubrimiento.
Besos.
Hola Concha. Ya de nuevo con la rutina una vez pasada la incidencia 😂😂.
ResponderEliminarAl igual que a Lola al acabar de leer la receta y de sopetón ver lo de 2013, he salido y me he dicho, has entrado en una receta antigua 😂😂, pero al leer de nuevo la fecha veo que es de ayer, aunque la hayas reeditado.
Creo sabes que las legumbres me gustan mucho y esta variedad de alubias o judías es deliciosa, pero no me he prodigado mucho en prepararlas, cosa que lamento.
De lo que sí estoy seguro es de que disfrutaría saboreando un plato como este aunque en estos momentos no puedo hacer. Todo llegará 😂😂.
Un abrazo.
Buenas tardes, Juan.
EliminarNo sabes cuánto me alegra leerte.
Esta no es la primera receta antigua que reviso y actualizo, aunque si es de las pocas que vuelvo a compartir como si de una nueva se tratara, por qué es ideal en estos días fríos y lluviosos, además de que me parece una pena que pasará desapercibida para la mayoría de los que visitan este espacio, de ahí que pueda inducir un poco a la confusión.
Como esta cosas se pueden cocinar en cualquier momento del año, en cuanto te llegue, que te llegará, nada, a disfrutarlo, jajaja…
Un abrazo.
Hola Concha. Al ver tu receta me hiciste dudar del día que era....😳
ResponderEliminarNo conozco esta variedad de faba ni tampoco el nombre aunque se parecen a unas que aquí se llaman "fabes del mandilín" y la manera de cocinarlas es muy parecida, al menos en mi casa.
Las recetas de siempre son platos llenos de nostalgia
Un abrazo achuchao corazón
Buenos días, Fely.
EliminarConozco esas fabes del mandilín que mencionas, aunque no son exactamente las mismas, pues son un poco más grandes, redondas y mantecosas, no hace mucho las hice, le regalaron a mi hermano un paquete, pero no las tengo publicadas, porque efectivamente, las cociné exactamente igual a estas de hoy, a ver si me hago con otras porque me gustaron mucho y así haría otro potaje nuevo para compartir. Ya es, yo siempre intento enseñaros todo lo que cae en mis manos, jajaja…
Besos achuchaos y feliz día de jueves,
Querida Concha, espero que hayas empezado bien el año, aunque ya te veo revisando y sin parar para mejorar aun más tu magnifico blog. Se nota tus avances fotográficos y de estilo. Esta ultima foto de las judías te ha quedado excelente. Eso si, no dudo en que la receta esté igual de rica que la del año 2013. Te ha quedado fantástica, ya imagino el sabor que tenían, en pasado lo digo, ya que imagino que no te habrá sobrado ni una gota. Besos
ResponderEliminarBuenas tardes, Mj.
EliminarGracias, el año ha comenzado bien, bueno con algunos imprevistos, pero todo controlado, ya sabes cómo es la vida.
Hace tiempo que vengo renovando fotos en mis recetas antiguas, pero no siempre las vuelvo a compartir como publicación reciente, sin embargo este potaje merecía la pena volverlo a enseñar.
Besos.
Hola, Concha,
ResponderEliminarPues me dejas con la boca abierta viendo esta hermosura de "chiquillos con chaleco".
Una vez cocinada se ve oscura pero con mejor pinta que en crudo.
Seguro que si tu bisabuela y tú madre lo están viendo, se sentirán orgullosas de como lo has cocinado.
Y otra cosa... no me digas que esta pedazo de foto está hecha con el móvil :)
Besos ♥
Buenas tardes, Pepi.
EliminarEs curioso lo del color, estas judías son blancas, más bien crudo, pero al combinar con el resto de ingredientes, supongo que por el pimentón de La Vera, además del chorizo y el tomate, adquieren un color precioso y más buenas están.
Lo siento, pero te lo tengo que decir, sí, son fotografías hechas con mi iPnone nuevo, ya sabes que los Reyes Magos se han portado superbien conmigo, y estoy muy contenta con los resultados.
Besos preciosa.
Buenas tardes Concha. Qué plato más rico sabroso y reconfortante para estos días de invierno. Por aquí parece que el invierno ha vuelto a ser parecido a lo que era hace muchos años. Quitando esos temporales que nos hacen daño, el resto está siendo frío. Me alegro que hayas vuelto a compartir esta receta porque la verdad que te han quedado unas imágenes de categoría. Se ve buenísimo. Un beso.
ResponderEliminarHola, Silvia.
EliminarEs cierto, estamos teniendo un invierno como los de antes, aquí no nos podemos quejar, frío, lluvia y algún ratito de sol de vez en cuando, ¿qué más se puede pedir? Un invierno en toda regla.
Gracias. Besos.
Que rico plato CONCHA...
ResponderEliminarCuando una se lleva la primera cucharada en la boca de un guiso como el tuyo, siente la necesidad de no parar y ir metiendo cuchara una y otra vez hasta terminarlo; y incluso diría que much@s quisieran repetir.
Bien cierto es, que en los supermercados normalitos, no son fáciles de encontrar, pero en uno en concreto, las encuentro en tarro de cristal pequeño ya hervidas.
Seguro que con la receta de tu madre dsifrutaríais mucho, y más con estos fríos que invitan a tomar platos consistentes y calentitos.
UN ABRAZO BONITA, CUIDAROS, NOS LEEMOS ^:^
Buenas tardes, Conxita.
EliminarAprovechando que aún tenemos por delante días muy fríos y lluviosos, hacer uso de este tipo de platos de legumbres, que nos hagan entrar en calor, sin excesos, siempre es una opción perfecta para comer de manera saludable.
Nunca he visto esta judías cocidas, en conserva, pero debe ser una opción ideal, especialmente para momentos de prisas, es la ventaja de las conservas de calidad.
Besos y feliz tarde de sábado.
A mi me encantan los muchachillos con chaleco. Tu platito ha quedado bien rico para estos frios!besos
ResponderEliminarGracias, Olga.
EliminarBesos y buen fin de semana.