Patatas Cocidas con Tomate Frito y Huevo Cuajado

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No imagináis las ganas que tenía (sí, yo también) de compartir con vosotros este plato, como os comentaba la semana pasada, esta es una de esas recetas que evocan en mí, recuerdos entrañables de mi infancia, y mira que es una cosa sencilla, pero ¡más bueno está! 
Mi madre se pasó toda la vida metida en la cocina, le gustaba tenerlo todo preparado para la hora de comer, eramos  familia numerosa, y llegábamos en tropel arrasando con todo lo que nos pusiera en la mesa para almorzar o cenar, por no contar los desayunos y meriendas tan ricos que nos preparaba. Como os contaba mi hermana Pilar cuando publicó sus Patatas Cocidas con Salsa de Tomate Casera en su Blog La Olla Vegetariana, era una mujer de bandera, incansable y que lo daba todo a cambio de nada, solo por vernos felices. Ahora ya no cocina, hace años que no puede, pero le gusta que siga funcionando todo como si ella misma estuviera al pie del cañón. 

Contaba igualmente mi querida Elisa, tiempo después cuando publicaba las Patatas con Tomate y Hierbabuena de su abuela Ángela en su Blog Que no te falte un Perejil, que este guiso, es la prueba fehaciente de lo poquito que las amas de casa, de antaño, necesitaban para satisfacer a los que querían; con tan solo tres ingredientes y un par de huevos, nuestras madres y abuelas resolvían de un plumazo la comida para toda la familia.
Aunque mi madre lo cocinaba en cualquier época del año, era en verano cuando más no gustaba comerlo porque el sabor de las verduras del huerto de mi padre era lo que hacía que un plato considerado humilde, se convirtiera en un plato excepcional. 

Hoy os presento la versión más saludable de este rico guiso casero, ya que al hacerlo con patatas cocidas y huevos cuajados, restamos grasas considerablemente; aunque a veces mi madre también lo cocinaba con las patatas fritas y los huevos fritos, con su "aceitito" flotando por encima, como le gusta a ella, siempre me está diciendo que la comida tiene que brillar, no quiere las comidas "lavadas" 😂, pero no siempre le hago caso, a ella se le iba la mano que daba gusto con el aceite de oliva, pero yo he aprendido a ser más comedida, y aparte de cocinar y comer más sano, ahorro unos cuartos, que tampoco está la cosa como para tirar la casa por la ventana 😏

Espero que os guste mi versión de las papas con tomate, y que con pequeñas variantes a las de Pilar y a las de Elisa, en esencia es el mismo guiso, cocinado con todo mi cariño para vosotros. 
¿Os apetece ver cómo lo hice? Comenzamos.



INGREDIENTES (para dos comensales)
  • 1 kg de Tomates de bola (8 piezas)
  • 1/2 kg de Patatas de guarnición (2 o 3 piezas por comensal)
  • 2 Pimientos Verdes ecológicos
  • 1 Cebolla blanca
  • Huevos ecológicos (1 pieza por comensal)
  • 1 c/p de Azúcar
  • Sal
  • Aceite de Oliva Virgen extra

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ELABORACIÓN
  1. Pelar la cebolla y cortarla en juliana. Sofreír en un perol con un poco de aceite.
  2. Lavar los pimientos y cortarlos a tiras, añadirlos al sofrito. Sazonar ligeramente.
  3. Lavar los tomates y trocearlos. Introducirlos en una jarra y triturarlos.
  4. Pasar el triturado de tomates por el colador chino, y añadirlo al perol donde tenemos el sofrito. Sazonar y añadir el azúcar.
  5. Llevar a ebullición, y cocinar a fuego medio hasta que comience a espesar. Reducir el fuego y terminar de cocinar a fuego suave hasta conseguir la consistencia deseada. rectificar de sal y azúcar, si fuera necesario.
  6. Lavar las patatas y ponerlas, enteras y con la piel, en un cazo con agua. Llevar a ebullición y cocer hasta que estén tiernas (aproximadamente 20  minutos)
  7. Una vez tiernas las patatas, pelarlas y cortarlas a rodajas gruesas. Introducirlas en el tomate y cubrirlas con la salsa moviendo con suavidad el perol para que no se rompan.
  8. Añadir, haciendo un pequeño hueco con una cuchara, un huevo por comensal, tapar y cocinar unos minutos hasta que cuaje al punto deseado.
  • El tomate ha de tener un espesor suficiente para que la salsa no resulte acuosa, yo lo suelo reducir justo hasta el momento en que comienza a agarrarse al fondo, sin quemarse, y el aceite del sofrito empieza a brillar en la superficie.
  • Las patatas cocidas han de estar tiernas completamente antes de enfriarlas ligeramente para poder pelarlas e introducirlas en la salsa, para que no se encallen, es decir si detenemos el proceso de cocción antes de terminar de hacerlas, ya nunca se pondrán tiernas, adquiriendo una textura dura desagradable al paladar.
  • El punto de cuajado del huevo es a gusto del comensal, a mí me gusta bien hecho, pero no duro, aproximadamente en unos seis minutos estará hecho.

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Agradezco vuestro paso por este rinconcito de la cocina de nuestra casa. Todo lo que comparto, lo hago pensando en enriquecer vuestra cocina. Espero que os haya gustado y no os marchéis sin dejar un comentario.
¡¡Gracias!!