viernes, 17 de abril de 2015

Revuelto de Tagarninas




Conociéndonos

El Blog de EliaQue no te falte un perejilDe Buena Mesa


¡Hola a tod@s!
Hoy no es un día cualquiera, al menos para mi. Hoy es el día, en el que por fin he conocido a dos de mis bloggers favoritas. Me siento especialmente contenta, pues después de varios meses de:
- ¡Ojalá!, pronto nos veamos...
- A ver cuándo quedamos...
- Tengo ganas de conocerte...
En fin, que un día por otro nunca encontrábamos el momento.
Elia " me obligó", y bendita la hora, ja, ja, ja... Tenía que venir a Sevilla, y Elisa la esperaba, así que yo si, o si, tenía que estar allí. No había excusas que dar, tuve que juntar Roma con Santiago para poder estar, y estuve. De ahí surgió nuestra primera cita, luego un mini grupo en Hangouts de Google+, para inmediatamente pasarnos a Wathsapp, comenzamos siendo dos, luego tres y ahora cinco, porque Victoria Eugenia ( Cocinando con mandil) y Raquel ( Mi diversión en la cocina), también se unieron al grupo; pasamos un finde, de mensajitos que ya os imagináis, acabamos con el índice " hecho polvo" del " dale que te pego", ja, ja, ja... Hasta por la noche soñé que estaba pegada a la pantalla de mi iPhone; no sabía que teníamos tantas cosas que contarnos, pensé:
-No voy a tener nada que contar el martes cuando nos veamos.
Porque a todo esto, fue el martes cuando quedamos. Pero que va, si me pareció mucho, el día en cuestión nos faltó tiempo, ¡que de cosas nos contamos!, parecíamos viejas amigas que después de años, se volvían a encontrar, teníamos un millón de cosas que contarnos, pero nos quedamos en el medio millón, por falta de tiempo, que si no, ja, ja, ja...
Que bonito encuentro, corto pero súper emocionante, nos abrazamos, nos besamos, como si fuéramos familia, y es que nada más verlas las sentía como si hiciera años que nos conociéramos. 
Es en momentos como estos, cuando me encantaría estar dotada con el don de las palabras, no tengo suficientes para expresar lo que me alegra haberos conocido.
Chicas, ¡¡¡muchísimas gracias!!! por esta experiencia única, a ver si repetimos, porque me he quedado con ganas de más, y más, pero mucho más, ja, ja, ja...
Un millón de besos y muchas cosas bonitas a mis niñas, ¡¡¡guapas!!!



Las Tagarninas, también llamadas Cardillos, es el nervio central de la hoja de una planta silvestre. Caracterizada por sus hojas espinosas, están cubiertas de una vellosidad en toda su superficie.
En realidad la parte comestible, es como decía anteriormente, el nervio central de dicha hoja. Para poderla consumir, es necesario sacar el nervio, quitando el resto de la hoja, que se desecha. Esto habrá de hacerse con extremado cuidado, ya que al tener tantas púas, puede producirnos cortes y pinchazos.
Yo las que he utilizado, son regalo de un conocido de mi hermana, que ha estado este fin de semana en el campo, y conociéndolas, me las ha regalado ya limpias.
Pero también las podéis encontrar ocasionalmente en algunos mercados tradicionales, incluso las he llegado a comprar en alguna que otra ocasión en supermercados.
En crudo su sabor es muy amargo y no se pueden comer, pero una vez cocinadas, se vuelven suaves y muy sabrosas. Tienen un sabor muy particular, aunque con matices parecidos a los espárragos trigueros.

Imagen de Internet
INGREDIENTES
  • 1 kg de tagarninas limpias
  • 1 Cebolla
  • 2 Patatas
  • 5 Huevos ecológicos
  • Sal, AOVE

ELABORACIÓN
  • Lavar bien las tagarninas, y trocearlas en el caso de que estén enteras.
  • Poner abundante agua con un poco de sal a hervir, añadir las tagarninas cuando llegue a ebullición.
  • Cuando alcance el hervor de nuevo, cocer 1 minuto. 
  • Dejar en infusión, 5 minutos.
  • Escurrir bien.
  • Pelar las patatas, y cortarlas a láminas como para tortilla.
  • Freírlas en abundante aceite. Escurrir bien, una vez estén doradas.
  • Cortar una cebolla y sofreírla en un poco de aceite de oliva, cuando esté tierna y ligeramente dorada, añadir las tagarninas bien escurridas.
  • Saltear y añadir las patatas fritas. Sazonar.
  • Romper los huevos en un plato, y añadirlos al revuelto.
  • Remover y cuajar al gusto.
  • Servir y disfrutar.

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